El objetivo principal de la política fiscal debería ser reducir la carga del gasto público, no equilibrar el presupuesto ni reducir la deuda.
Sin embargo, esos dos objetivos no son incompatibles si los responsables políticos aplican buenas políticas. Hay pruebas abrumadoras de que la restricción del gasto es una forma muy eficaz de limitar el déficit.
Un buen ejemplo es lo que ha ocurrido en Argentina. Gracias a los grandes recortes del gasto, Javier Milei ha llevado a cabo la mayor consolidación fiscal en tiempos de paz de la historia mundial.
Y he aquí que la deuda pública ha disminuido drásticamente desde que asumió el cargo.

El gráfico anterior se basa en la gran base de datos del FMI. Y si se examinan detenidamente las cifras de Argentina, se observa que la deuda nominal no ha disminuido realmente.
En cambio, Milei ha logrado avances por estas dos razones.

- La deuda nominal ya no crece rápidamente.
- El PIB nominal está creciendo rápidamente.
La combinación de estos dos factores significa que la deuda como porcentaje del PIB (deuda/PIB) está disminuyendo rápidamente. Al igual que la deuda en Estados Unidos disminuyó después de la Segunda Guerra Mundial, aunque a un ritmo mucho más lento que el que estamos viendo en Argentina.
Lo fundamental es comprender que la deuda ya no crece rápidamente en Argentina porque Milei impuso una restricción récord del gasto.

