Mi principal crítica hacia la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) es que esta burocracia internacional con sede en París busca erigirse en una suerte de agente global para imponer políticas fiscales de izquierda.
De hecho, fundé CF&P en el año 2000 precisamente porque la OCDE había iniciado su proyecto de combatir la “competencia fiscal perjudicial”, lo cual amenazaba a las jurisdicciones de bajos impuestos con proteccionismo financiero si no accedían a ayudar a los estados de bienestar europeos a aplicar sus leyes fiscales anti-crecimiento.
Durante los últimos 10 años, he luchado contra otra nociva campaña de la OCDE: la de imponer una armonización del impuesto corporativo e incrementar la carga fiscal sobre las empresas (lo que, por supuesto, implica mayores cargas fiscales para trabajadores, consumidores y accionistas), así como contra sus esfuerzos por promover políticas equivocadas a nivel nacional.
Dado que actualmente Chile tiene un presidente de izquierda, no necesita ayuda adicional para cometer errores. Sin embargo, la OCDE acaba de publicar su Estudio Económico de Chile y recomienda explícitamente mayores impuestos para financiar un gobierno más grande aún. Ni siquiera ocultan esta agenda estatista; está explícitamente resumida en la Tabla 1.4 del informe.

Esto es parte de lo que opinó expresamente la OCDE:
Los ingresos tributarios cercanos al 21% del PIB son insuficientes para satisfacer las necesidades de gasto y las futuras presiones fiscales debido al gasto necesario en las transiciones verde y digital, para afrontar riesgos climáticos más frecuentes y severos, y mayores gastos relacionados con el envejecimiento poblacional. Una reforma tributaria integral puede aumentar el espacio fiscal. Dicha reforma debería considerar recaudar más ingresos a partir de impuestos sobre la renta personal, …impuestos más altos sobre bienes inmuebles, así como ambientales y sobre el tabaco, incluso si son transitorios, mientras se reducen gradualmente las deducciones y exenciones regresivas del impuesto sobre la renta.
Algunas preguntas que nos surgen acerca de la situación fiscal en Chile: ¿Acaso el gobierno ha sido privado de recursos? ¿Se ha recortado el gasto hasta el límite? ¿Son las recomendaciones de la OCDE una forma de compensar una excesiva frugalidad en el pasado?
En absoluto.
Aquí hay dos gráficos más del informe. Como puede verse en el de la derecha, la carga del gasto en Chile ya ha estado en una trayectoria ascendente.

Aún a riesgo de señalar lo obvio, destacaré que el sector público en Chile ya es demasiado grande y supera el tamaño óptimo de gobierno para maximizar el crecimiento.
Sin embargo, el actual gobierno socialista quiere hacerlo aún más grande, ¡y la OCDE está apoyando (y promoviendo) ese error!
Concluiré con el gráfico final del informe. El mismo muestra que Chile estaba logrando un buen nivel de convergencia con el mundo desarrollado, pero ese progreso se detuvo hace aproximadamente 10 años, y que ahora hay retrocesos.

En mi opinión, nada de esto es una coincidencia.
Hubo un gran período de reformas pro-mercado en Chile a finales de los años 70 y principios de los 80, seguido por un par de décadas que pueden describirse como de status quo.
Y durante ese tiempo, hubo un gran progreso económico.
Pero las cosas comenzaron a deteriorarse hace una década.
- En 2014, escribí que la entonces recién electa presidenta de izquierda estaba llevando al país en la dirección equivocada. Y así fue.
- Luego fue sucedida en el cargo por Sebastián Piñera, quien supuestamente era de derecha, pero gobernó como un republicano de gran gasto público, para ponerlo en términos norteamericanos.
- Y ahora el país está acosado por Gabriel Boric y su terrible agenda económica.
Por lo tanto, no me sorprende que Chile ya no esté convergiendo.
Y por tampoco me sorprende que la OCDE esté empujando a Chile a sabotear aún más su propia economía.